Twitter Facebook
Entrar o Registrarse
desc

Si no tienes cuenta, Regístrate. O entra con tu cuenta de Conectar con tu cuenta de Facebook o Conectar con tu cuenta de Google

El señor de la rueda

El señor de la rueda
Bermúdez Castillo, Gabriel 1979
933 visitas

El planeta, visto desde el espacio, presentaba interminables cruces de carreteras, sin que apareciese ciudad alguna. Los caminos, como una constante infinita, se cruzaban entre sí, formaban nudos, se conectaban unos con otros. Y sobre ellos corrían los castillocar, con las flámulas ondeantes al viento, las lanzas en la terraza, y los caballeros y damas justando o divirtiéndose sin cesar. Jamás se detenían, ni de día ni de noche. En las mesas de los vehículos, el hidromiel se derramaba de las jarras de peltre mientras las damas, con los vestidos más provocativos, asediaban a los caballeros y los sangrantes filetes de buey humeaban en las mesas, y la espumeante cerveza desaparecía en las resecas fauces. Los criados mecánicos esperaban para cumplir el más pequeño deseo de sus amos, y los motores rugían en la noche sin cesar. Bajo la égida del misterioso rey Arturo hacía ya generaciones que las cosas eran así. Pero la tenacidad de uno de esos caballeros, Sir Pertinax le Percutens, llega a desvelar el misterio de esa vida en continuo movimiento sobre las rutas interminables. ¿Qué era realmente lo que sucedía en este planeta perdido en el confín de la galaxia?





Baja fantasía     

Compartir en facebook El señor de la rueda
Compartir en Google+



  • La belleza del Urobóros
  • El enviado
  • Entrevista a un Ray Bradbury imaginario
  • Harry Potter y el legado maldito
  • Alquimia casera
  • Planos del otro mundo
  • Domori
  • Baldosas amarillas en guerra
  • El rey de internet

4.0

Votos: 1
Ficción Científica
Ficción Científica

Ha valorado El señor de la rueda con una puntuación de 4 sobre 5

14/07/2014

Ficción Científica
Ficción Científica

El señor de la rueda

Con 35 años de retraso he leído, por fin, El Señor de la Rueda. Y la verdad es que me ha encantado, es un experimento editorial de los que ya no se hacen. Vamos a empezar con un poco de historia de esta novela, se publicó en 1979, en la colección Albia Ficción de la editorial Albia. Más tarde se reimprime para la colección Biblioteca de Ciencia Ficción de la editorial Orbis, en 1986 y finalmente, en 2003, se vuelve a reeditar en la colección Gotas de la editorial Pulp, sin permiso del autor. Y ahora lo reedita Ediciones Epicisimo, después de un crowfunding exitoso, y con prologo del autor.

La novela nos habla de una sociedad feudal, con sus señores, sires, sus justas, sus damas, todo igual, salvo que van en vehículos, castillocares, los más pudientes o patitos, los Señores que acaban de hacerse a la carretera. Parar se considera un concepto de mal gusto y fijarse en las cosas que hay fuera de la carretera también.

Las Damas tienen mucha más libertad que cuando se escribió la novela, y el sexo está a la orden del día y las justas están bien narradas.

El libro es una historia de iniciación, donde un caballero recién nombrado, se echa a la carretera  para alcanzar la gloria. Y en sus viajes encuentra a una dama ¡¡andando!! Esto será el principio del fin.

Una novela que he leído en otras reseñas que es de humor, yo no le he encontrado nada que me haya hecho una gracia como para reírme a carcajadas, pero si me ha parecido totalmente apasionante. Una novela que volverá a estar en las librerías, que podrá conseguirse de nuevo. No puedo deciros más que ¡¡conseguidla!!

14/07/2014